Representaciones asimétricas sobre los Movimientos de Trabajadores Desocupados Un análisis de las noticias del diario Clarín (2008-2009)

Introducción
 
Hace más de dos años que este grupo comenzó una indagación acerca de las vinculaciones entre la demanda de empleo y la acción piquetera a través de su rastreo en el periódico argentino de mayor tirada. Las investigaciones precedentes se basaban en una hipótesis de ruptura con lo que durante casi diez años había configurado el trípode general del heterogéneo movimiento de trabajadores desocupados. Con la remisión al trípode general nos referimos a la vinculación orgánica entre una forma particular de protesta, los piquetes, un sector específico de la clase trabajadora, los trabajadores desocupados y una demanda hegemónica, empleo y/o sus sucedáneos precarios, los planes asistenciales. Como resultado de estas primeras indagaciones, dimos cuenta de un desacople entre los elementos constitutivos del trípode hacia el período 2005-2007.
Sin embargo, la situación evidenciada a partir del anuncio del plan “Argentina Trabaja” y la rápida interpelación movilizante que manifestaron los movimientos tras la consigna “cooperativas de trabajo sin punteros”, parecía dar cuenta de un nuevo hito de articulación de estos componentes. Sensibilizados por este nuevo acontecimiento, buscamos responder: ¿Qué representaciones construye el diario acerca de la identidad piquetera y de los formatos de protesta utilizados? ¿Qué representaciones acerca de la cuestión de la desocupación y la identidad desocupado? ¿Existen modalidades diferenciales o significaciones homogéneas a lo largo del período?
Nuestra hipótesis de trabajo es que desde el medio se construye una representación asimétrica. En aquellas notas en las que el periódico pone el foco sobre la cuestión de la desocupación y la identidad desocupado se tiende a construir una imagen justificatoria pero pasiva de los protagonistas. Por otro lado, en aquellas noticias en las que el interés está puesto sobre la identidad piquetera, se tiende a construir una imagen activa pero criminalizadora de los sujetos partícipes. Dichas imágenes parecen imponerse una sobre otra.
 
Aportes para pensar
 
Las vinculaciones entre la demanda de empleo y la acción piquetera fueron estudiadas por diversos autores. Svampa y Pereyra (2003) encuentran en esta articulación la ruptura con la atomización negativista generada por el desempleo y la constitución colectiva de otra identidad (la piquetera) que se tornó, además, en vía instituyente de las demandas de estos sectores.
En contrapunto con lo anterior, la articulación entre desocupación y piqueterismo ha sido desestimada por Massetti, (2004). El autor plantea que el piqueterismo se nutre de múltiples fracciones sociales y que existen diversas trayectorias y situaciones de desocupación. Pero ¿cómo es posible que el desempleo que había sido entendido como devastador de lazos sociales, mute en posibilitador del colectivo? La respuesta que encuentra es que la construcción identitaria es posible gracias a la capacidad aglutinante del ámbito-momento de la protesta.
No cuestionamos que las acciones de lucha aglutinen, sin embargo, sí podría discutirse cuáles son los procesos que hacen posible ese estar juntos allí, cuál es la historicidad de los sujetos partícipes en ese ámbito-momento, qué status poseen las demandas que se conforman en catalizadores de la comunidad en formación.
Retomando a Melucci (2002), creemos que aquellos estudios que condensan las determinantes de la existencia del colectivo en el hecho de la protesta tienden a presentar una acción sin actor. Desde otro punto de vista tradicional, se tiende a presentar a la protesta como reflejo de las condiciones estructurales compartidas por los sujetos partícipes, es decir, un actor sin acción, omitiendo la reflexión conjunta acerca de la existencia de elementos comunes compartidos. Es por esto que proponemos abordar estos movimientos desde la noción del trípode general, anteriormente mencionada.
 
Breve referencia acerca de Clarín y del trabajo con noticias
 
Sostenemos que el discurso mediático nos habilita a introducirnos en el territorio de la producción social de sentido (Maneiro / Farías / Santana, 2009). De este modo, los medios de comunicación, en tanto que espacios de producción y de realización de representaciones sociales, se tornan centrales para el análisis de la construcción de la realidad social.
En este trabajo nos aproximamos a las formas de representación mediática a través del diario Clarín, el cual asume peculiaridades, en términos políticos, durante el período considerado. Se erige como el matutino nacional de mayor circulación del país y es uno de los medios que componen el Grupo Clarín, poderoso holding multimedio empresario. Esta modalidad de concentración, surgida durante la década de los ’90 fue ratificada gracias a la renovación de licencias por diez años más, en mayo de 2005, durante el gobierno de Néstor Kirchner. Pese a ello, las relaciones entre dicho mandatario y su sucesora, Cristina Fernández, con el grupo en cuestión, irán en tensión creciente hasta asumir la forma de una confrontación inter-burguesa.
Trabajamos la representación mediática de los movimientos de trabajadores desocupados, durante el período 2008-2009, a través del análisis de las notas del diario en su versión digital, en torno a dos de los soportes del trípode general: la desocupación y el piqueterismo.
Hicimos una primera selección exhaustiva de las noticias que tenían en sus titulares términos referidos a la desocupación o al piqueterismo, resultando un conjunto de 629 notas, de las cuales escogimos aquellas que contaban con la aparición simultánea de los dos términos, considerando tanto el titular como el cuerpo de la nota, lo que arrojó un total de 38 noticias.2 Luego, diferenciamos tres momentos temáticos para realizar el análisis: Dentro de una primera serie identificamos un momento que no se encuentra caracterizado por ningún conflicto en particular, y otro, donde el conflicto es iniciativa de las patronales agrarias. En la segunda serie, observamos un tercer momento vinculado a los conflictos que giran en torno del lanzamiento del Plan “Argentina Trabaja”.
 
Estigmatización y cercamiento
 
Las 15 notas de este momento tienen la particularidad de no estar definidas por un conflicto en especial ni limitadas temporalmente, en las que se va perfilando la figura del piquetero vándalo. Se constituye por medio de una estrategia de cercamiento que aísla a los sujetos que participan de la acción, obturando las vinculaciones con la situación de desocupación como factor movilizante, presentando una descripción deshistorizada. La expresión más clara de esta estrategia, aparece legitimada en la voz del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires:
 
Scioli pidió separar los “reclamos sociales legítimos” que provienen de un “núcleo duro de desempleo, pobreza e indigencia” de otros grupos que “tienen otros mecanismos y sobre los cuales la gente más humilde pide a gritos que no quiere saber más nada con ellos” (4/1/2008).
 
La expresión de Scioli para referirse a las organizaciones – “otros grupos”– es parte de la serie de técnicas desplegadas para construir esta noción estigmatizante.
En primer lugar, en las referencias a las organizaciones se intenta construir una imagen de funcionamiento verticalista, con constantes referencias a “jefes”, “lugartenientes”, “líderes”, “cúpula”, entre otros:
 
La Justicia ordenó ayer una serie de detenciones y allanamientos para determinar si la agrupación piquetera “Movimiento Popular 29 de Mayo”, a cuyo jefe Daniel Rodríguez se le descubrió un arsenal en la casa, tiene más armas escondidas (4/1/2008).
 
Por otro lado, existe un solapamiento de la voz de los partícipes de las manifestaciones. Por ejemplo, en la nota referida a un piquete en las boleterías del ferrocarril Sarmiento, la única voz de las organizaciones aparece en pocas palabras: “Juan Gozalo, uno de los líderes del grupo piquetero, informó a Clarín que una manifestación similar tuvo lugar, al mismo tiempo, en la estación de trenes de Rosario” (7/3/2008).
Sin embargo, en la misma nota, aparece en primera persona la voz de las identidades antagonistas:
 
El Jefe de la línea Sarmiento, Guillermo Davenigno, comentó que hace dos años los piqueteros están presionando por 50 puestos de trabajo. “No quieren trabajar. Esto es una extorsión. Les dimos alimentos y juguetes. Además, yo denuncié penalmente a Juan Gozalo, que es de Quebracho, por amenazas contra mi familia” (7/3/2008).
 
Estas técnicas permiten aportar a la construcción de un hiato entre aquellos que se manifiestan y sus historias o argumentos. Del otro lado, la voz de las alteridades aparece reforzando este solapamiento.
El cercamiento sistemático del medio se logra además presentando a los piqueteros como participantes de acciones violentas, destrozos y agresiones físicas. Estos hechos son caracterizados como “irracionales”, “agresiones brutales” contra simples peatones, trabajadores que circunstancialmente y sin motivo fueron víctimas de los ataques:
 
Torres les pidió paso para llevar en forma urgente un pasajero, “a una sucursal de la Fundación Favaloro”. Sin embargo, uno de los manifestantes, con el rostro tapado y un palo en la mano, comenzó a golpear el capot del coche. Rompió el vidrio delantero a palazos y dañó el resto de la carrocería. El taxista bajó del auto para frenar al agresor. Rápidamente, otros trece militantes, que también tenían las caras tapadas y llevaban hierros y otros objetos contundentes, se sumaron a la golpiza (22/01/2009).
 
Las asociaciones de las manifestaciones y de sus protagonistas, de rostro tapado y palo en mano con los destrozos son una imagen recurrente que tiende a escindir el momento de las protestas de su historicidad. En el límite, la construcción del piquetero vándalo, se transforma en el piquetero delincuente. Dichas construcciones reenvían en ocasiones a los “fantasmas de la subversión”, y se constituyen recursos discursivos a partir de los cuales se asocia la politicidad instituyente que portan las organizaciones con prácticas delictivas. La serie de notas del caso del “piquetero que tenía un arsenal en su casa” ilustra esta tendencia:
 
Por orden del juez federal de Quilmes, Luis Armella la policía bonaerense redobló ayer sus esfuerzos para tratar de localizar a tres lugartenientes de Rodríguez, uno de apellido Díaz, que se suponen integraban la cúpula del llamado MP 29 de Mayo que planificó el violento copamiento del ministerio de Desarrollo Social en La Plata el 17 de diciembre [...]. El juez Armella dirige en persona una serie de operativos para dar con el paradero de los prófugos y descubrir si hay más armas en el grupo piquetero y tratar de determinar cómo se financiaban y para qué querían ese arsenal. En su casa de Quilmes Rodríguez tenía 22 mil pesos en efectivo y había pagado a los que participaron de la toma (04/01/2008).
 
Las referencias al “copamiento” reenvían al suceso de la masacre de La Tablada y las referencias a “lugarteniente”, “cúpula”, “arsenal”, “financiamientos poco claros”, a una asociación con la idea de “rebrote subversivo”, utilizada también en los orígenes de estos movimientos.
Es interesante señalar que, a lo largo del período, esta imagen que representa el extremo de la construcción estigmatizadora no desaparece sino que permanece latente.
 
Los piquetes del “campo”3
 
Se trata de 11 notas, desde el día 26/03/2008 hasta el 01/10/2009. La modularidad del formato de protesta queda demostrada a través de los piquetes encabezados por grandes y medianos propietarios del campo. Así, las representaciones construidas alrededor de quiénes son estos sujetos y qué hacen distan mucho de aquéllas atribuidas a las organizaciones de desocupados. Si bien no hay una abierta manifestación de apoyo por parte del medio a los cortes agrarios, sí se produce una reiteración de elementos que aluden a la legitimidad de la protesta; es el ejemplo de la mención al carácter amplio del reclamo:
 
El discurso hizo recrudecer la ola de protestas en las ciudades del interior y zonas agropecuarias que son epicentro del conflicto. En la Capital, miles de personas se sumaron con cacerolazos y bocinazos (26/03/2008).
 
Como así también se destacan los mecanismos de toma de decisiones por su carácter democrático y consensuado:
 
Mientras debatían en Gualeguaychú, hubo 50 asambleas en la provincia de Buenos Aires y otras 20 en Santa Fe, según Federación Agraria. En Córdoba, se realizaron 30 encuentros de ruralistas en la entrada de otras tantas localidades: votaron frenar el paso de los camiones (4/05/2008).
 
Sin embargo, dicha postura no se encuentra carente de las tensiones que implica mostrarse condescendiente con una modalidad de reclamo que es denostada cuando está protagonizada por otros sectores sociales. El mismo diario se hace eco de esta contradicción en una nota de opinión de Eduardo Paladini: “¿Los que bloquean por un pedazo de retención de soja “peticionan” y los que lo hacen por un subsidio para desocupados ‘extorsionan’?” (01/10/2009)
Así, se puede ver que los sentidos que asume una protesta no surgen de la lectura aislada del formato sino de la articulación orgánica de elementos que consideren también la historicidad de los sujetos involucrados y sus demandas. Ahora bien, este escenario se complejiza cuando ciertas organizaciones de desocupados entran en juego, algunas haciendo pública su adhesión al reclamo de la burguesía agraria, otras rechazándolo. Estas últimas aparecen como manipuladas por el oficialismo o bien, por el dirigente de la organización, en contrapunto con el carácter democrático de las asambleas de los productores autoconvocados:
 
Aunque los manifestantes negaron haber actuado por indicación de alguna fuerza política, desde la fuerza que lidera Carrió responsabilizaron a un sector aliado del kirchnerismo [...] Sena concentró a unos 300 seguidores que [...] realizaron pintadas cuestionando “su apoyo a los monopolios y su rechazo a las retenciones” (25/03/2009).
 
Pero no es menos sugestivo el lugar que les es asignado a aquellas organizaciones que se pronuncian a favor de los sectores en protesta. En este caso, se las enmarca subsumidas en proyectos políticos más institucionalizados o como fuerzas amenazantes ahora sumisas. Dicha modificación de su perfil se hace imprescindible para insertarlas, aunque frágil y precariamente, en el marco de disputas en el cual se inscriben:
 
Le indican que están por llegar los piqueteros: “Ahí vienen, con palos". La mujer es de Venado Tuerto y dice haber venido a Buenos Aires para defender sus 1.500 hectáreas de campo. Sonríe: “Tranquila, los piqueteros están con nosotros, ya vas a ver” (25/06/2008)
 
En cuanto a las demandas propias de estas organizaciones de desocupados que intervienen en el conflicto agrario, podemos decir que hay escasas y exiguas referencias, más allá de su posicionamiento en torno a aquél. Así, la cuestión de la desocupación emerge incluida de manera secundaria en medio de las opiniones cruzadas acerca de las retenciones:
 
Todavía hay muchos compañeros sin trabajo. Esto es para los que se oponen a las retenciones del Gobierno”, comenta Claudia, una militante de la Federación Tierra y Vivienda, la agrupación que comanda Luis D’Elía (25/06/2008).
 
Para finalizar este apartado, podemos afirmar que se vuelve evidente la construcción de las identidades diversas encarnadas en una misma modalidad de protesta: si bien se trata de piquetes, tras ellos no hay desocupados luchando por trabajo y/o planes, sino patronales agrarias defendiendo sus ganancias extraordinarias. Las representaciones sobre las organizaciones de desocupados las muestran fundamentalmente heterónomas: incorporadas a un conflicto más general con participación, demanda e identidad subordinadas. .
Ello nos permite discutir con las ideas de aquellos autores que postulan la centralidad de los formatos y los repertorios de protesta como dadores de identidad (Massetti, 2004). En este caso, podemos observar cómo una misma modalidad de reclamo, el piquete, se encuentra ligada con dos identidades bien diferenciadas, la de los productores autoconvocados y la piquetera.
 
La emergencia del Plan “Argentina Trabaja”4
 
Este último bloque consta de 12 noticias concentradas en los dos últimos meses de 2009 que refieren a la inclusión de las organizaciones dentro del Plan de cooperativas “Argentina Trabaja”.
En esta serie, de nueva vinculación entre los soportes del trípode, tenderá a imponerse una representación justificatoria pero pasiva de los participantes de las protestas, cristalizada en la figura del pobre desocupado.
Desde las primeras notas empieza a tematizarse el problema de la desocupación y la pobreza, y se lo vincula con las disputas que generaría el lanzamiento del plan de cooperativas en los territorios del conurbano. El siguiente párrafo da cuenta de este discurso:
 
TEMA DEL DOMINGO: EL ASISTENCIALISMO OFICIAL
Punteros, política y venganzas frente al drama de la pobreza
 
[...] En las profundidades del Conurbano, el acceso a un ingreso mensual de 1.300 pesos suena como la oferta de helados en el Sahara: según acaba de publicar el INDEC, el 40 por ciento de los argentinos empleados en blanco -unas 6 millones de personas- gana menos de 1.200 pesos. Semejante zanahoria desató una verdadera guerra entre los intendentes, sus punteros y los líderes de los movimientos sociales que desde hace años contienen a miles de familias adyacentes al abismo (20/12/2009).
 
La imagen del plan de cooperativas como “helados en el Sahara” y de los movimientos sociales que contienen a “miles de familias adyacentes al abismo”, da cuenta de la emergencia del drama de la pobreza como matriz de sostén de los sujetos movilizados. Las personas que viven “adyacentes al abismo” son legítimas receptoras de estos planes pero son, a su vez, presa de los intendentes del PJ y de los líderes oficialistas y opositores.
Asociado a la tematización de la desocupación y la pobreza como drama social, se presenta un discurso sobre los sujetos partícipes que se sitúa desde la primera persona, a diferencia de las notas de la serie previa en donde las identidades se presentaban en forma impersonal y solapada. El siguiente párrafo da cuenta de cómo emerge la voz de quienes forman parte de las manifestaciones:
 
Entre muchos otros, eso cuenta Carlos Ferreira (50), militante de Unidad y Lucha, apodado “El Forastero” debido a que usa un sombrero de cowboy de cuero negro: “Tengo 50 años y estoy desocupado desde el 2001. Sobrevivo haciendo changas de albañil. Soy viejo y ya nadie me quiere dar trabajo. Varias veces me buscaron de la municipalidad para que junte gente para meter en los planes. Nunca acepté” (03/11/2009).
 
El discurso en primera persona representa al buen pobre, signado por una trayectoria de precariedad pero honesto y alejado de las lógicas clientelares. El refuerzo de la situación de precariedad reenvía al rol pasivo de los partícipes de la protesta. Aunque tengan voz, ésta se encuentra en buena medida descarnada de su politicidad instituyente.
Las formas en que emergen las protestas también asumen un cariz novedoso, se construyen relatos desde dentro de la manifestación, con una mirada cotidiana, y no ya externa y estigmatizante característica de la serie de desarticulación:
 
En la esquina de Moreno, unos chicos jugaban a la pelota. Cerca de Belgrano largaban humo las ollas populares en las que se había calentado el guiso de lentejas del mediodía y el agua para el mate de la tarde. Las madres con hijos chicos apenas se masajeaban los pies (04/11/2009).
 
Si se analiza este discurso en oposición al de las caras tapadas, palos y destrozos, clásicos de los relatos sobre las manifestaciones en momentos de desimbricación de la relación entre protesta y desocupación, el pasaje resulta más nítido.
Enfrentadas a estas construcciones emergen los relatos acerca del asistencialismo oficial y sobre los intendentes y punteros del PJ como las identidades que obtendrían los réditos del lanzamiento de este plan:
 
Quienes aportaron el mayor número de manifestantes fueron los grupos piqueteros, sobre todo el Movimiento Evita: la mayoría de sus militantes eran (o esperan serlo en el futuro) trabajadores de las cooperativas incluidas en el plan “Argentina Trabaja”. Ese movimiento llevó una bandera con un lema que mal leído podría ser interpretado como un canto al clientelismo: “Los desocupados de ayer somos tus soldados de hoy” [...] Por supuesto en la movilización del Congreso también hubo miles de manifestantes espontáneos. Pero se destacaban los cooperativistas (04/12/2009).
 
La oposición “manifestantes espontáneos”-“cooperativistas”, aporta a la técnica de construcción pasiva de los desocupados. A su vez, produce un velo de sospecha sobre cualquier tipo de política social, enfatizando la utilización punteril de aquellos que se encuentran “adyacentes al abismo”.
Finalmente, estas técnicas de construcción de pasividad permiten mantener en suspenso las lecturas estigmatizantes ante un cambio de coyuntura:
 
El control de la calle y del conflicto social es lo que está siendo desafiado en estos días, por lo general desde sectores ubicados a la izquierda del poder. [...] Sería todo más tranquilizador si nadie estuviese invocando al Demonio (06/11/2009).
 
La idea del control de la calle y del conflicto social como desafío marca una frontera de las lecturas justificatorias sobre las movilizaciones. En tanto y en cuanto el pobre desocupado se mantenga en un rol pasivo se construye una matriz justificatoria. Pero la articulación de dichas manifestaciones con una activación de espacios de politicidad neutralizados se presenta como desafío.
Consideramos que las técnicas de construcción pasiva representadas en la figura del pobre desocupado están en línea con aquellos procesos de mutación de la cuestión social que atravesaron las últimas décadas. El pasaje del trabajador al pobre, da cuenta también de una heteronomización de las identidades populares: mientras que el trabajador garantizaba sus vínculos identitarios y con el Estado a través de su actividad -el trabajo-, el pobre los garantiza a través de su rol pasivo y la serie de atributos que lo identifican como pasible de ser asistido. Por otro lado, los anudamientos producidos en esta serie de notas, relativos a los manejos clientelares de los desocupados movilizados, cristalizados en la figura del puntero barrial, si bien dan cuenta de una parte sustantiva de la realidad de los barrios del conurbano, tienden a subordinar y neutralizar el rol activo de los trabajadores desocupados y la potencial politicidad instituyente que portan consigo sus organizaciones.
 
Palabras finales
En este trabajo, pudimos complejizar la hipótesis inicial acerca de la construcción de una representación polar sobre los movimientos de trabajadores desocupados durante el período 2008-2009.
Así, logramos dar cuenta de una primera serie de noticias que atraviesan todo el período analizado, en donde se constata una profundización de la escisión de los significantes ligados a los movimientos:
 
  • Por un lado, a través de técnicas discursivas que delimitan la figura del piquetero vándalo. Aquí, la desimbricación de las acciones de protesta, de las historicidades de quienes las protagonizan y de sus demandas, va constituyendo un proceso de estigmatización y de cercamiento de las identidades emergentes.
  • Por otro lado, identificamos otro grupo de noticias en donde la modalidad de protesta propia de los colectivos de desocupados, el piquete, se vuelva modular, siendo tomada por fracciones sociales situadas en el otro vértice del proceso productivo. Aquí, la desimbricación presenta a las identidades piqueteras subsumidas en las iniciativas de los nuevos protagonistas, dando cuenta de que el ámbito de la protesta no constituye, por sí mismo, un entramado identitario.
 
A su vez, constatamos la rearticulación, hacia finales de 2009, con la emergencia del Plan “Argentina Trabaja”, de elementos constitutivos de la experiencia de los movimientos. Aquí pudimos observar la construcción de una matriz justificatoria de la acción de protesta: el drama de la pobreza, y hallamos señales que reenvían a la construcción de una identidad pasiva y neutralizante de los ámbitos de politicidad plebeya a través de la figura del pobre desocupado.
 
Bibliografía
Maneiro, María / Farias, Ariel / Santana, Guadalupe, “Estudio del proceso de separación del problema de la desocupación y la acción piquetera”. En: Revista sobre Conflicto Social 1(2009), pp. 217-250.
Massetti, Ástor, Piqueteros. Protesta social e identidad colectiva. De las Ciencias: Buenos Aires, 2004.
Melucci, Alberto, Acción colectiva, vida cotidiana y democracia. El Colegio de México: México DF, 2002.
Svampa, Maristella / Pereyra, Sebastián, Entre la ruta y el barrio. La experiencia de las organizaciones piqueteras. Alianza: Buenos Aires, 2003.
 
Escrito especialmente para su publicación en este número de Herramienta
 
2 Para una aproximación a la metodología utilizada véase Maneiro / Farías / Santana, 2009.
3 Nos referimos a los cortes de rutas originados en marzo de 2008 y protagonizados por la pequeña y la gran burguesía, a partir de la sanción de la Resolución 125 que preveía la aplicación de retenciones móviles a la exportación.
4 Nos referimos al Plan de Cooperativas lanzado por Cristina Fernández de Kirchner, en agosto de 2009, en un contexto de aumento de la desocupación.