España. Primeras conclusiones tras la huelga general

 

 
Han pasado solo cuatro meses desde que el PP “arrollara” en las elecciones del 20-N y sin embargo parece que han sido cuatro años. Los primeros cien días de Rajoy no han sido un camino de rosas. El PP ebrio de poder institucional, respaldado por las élites económicas, la mayoría de los medios de comunicación y 11 millones de votos, están más que preocupados.

 

 

Y estas son algunas de las razones:
 
a.- Un informe de la Sexta TV afirma que cada día en España se producen una media de 60 manifestaciones diarias, algo así como 5 veces más que durante el 2011. La movilización social –antes del 29-M- ha tocado todos los sectores sociales posibles: estudiantes, trabajadores-as del sector público y privado, afectados por cierres patronales, hipotecas o escándalos de corrupción, vecinas-os, etc. De seguir así, el año 2012, va a pasar a la historia como el de mayor conflictividad social desde la democracia (informe de la Sexta TV).
b.- El PP vendió que “arreglaba España” en dos patadas. Pero ahora le van creciendo los enanos: desde la UE le aconsejan que el Reino de España se acoja a los fondos de “rescate”, que se vuelva a inyectar al sector financiero con más de 100.000 millones de euros. La prima de riesgo está subiendo y por encima de Italia.
c.- Estaban convencidos que arrasaban en las elecciones de Andalucía y mantendrían el poder en Asturias. Sin embargo solamente en la primera comunidad han perdido en los últimos cuatro meses medio millón de votos.
 
Y LLEGÓ EL 29-M
Quisieron presentar la Huelga General (HG) como un pulso entre ellos y los sindicatos CCOO y UGT (El Mundo: “Derrota Sindical”) pero la jugada les ha salido mal. Un sector muy importante de la sociedad española está tremendamente indignado y ha reaccionado apoyando la HG. No vamos a entrar en porcentajes ni en cifras (manipuladas hasta la saciedad), nos ceñiremos a criterios más simples.
1.- En un mundo laboral dominado por el miedo y el retroceso social y político, donde el 90 por ciento de las empresas son de menos de 50 trabajadoras-es, donde el precariado se ha extendido a niveles alarmantes y con una cifra de paro de 5,3 millones de personas… La visualización que hemos tenido del paro y las manifestaciones nos llevan a decir que el 29-M ha sido un éxito. Un éxito que nos deja todavía muy lejos de la correlación de fuerzas que había en la HG de 1988, pero que aleja también al PP de su reaccionaria ilusión de pasar por encima de toda oposición.
El 29-M ha sido una espléndida movilización social y una huelga general bastante aceptable. Muy fuerte en la cornisa Cantábrica, la industria, transportes y sectores estudiantiles; más desigual en servicios como sanidad o educación, y bastante débil en el comercio. Pero lo que realmente han sido impactantes fueron las gigantescas manifestaciones que han recorrido la península de norte a sur y de este a oeste. Esto demuestra seguramente que el enorme cabreo que se ha instalado en sectores cada vez más amplios se ha podido expresar más libremente en las calles y en menor medida en los ámbitos laborales por las circunstancias antes señaladas.
Sin embargo, lo que resulta mucho más importante, es la percepción subjetiva: las gentes que hemos hecho la huelga, que hemos salido a la calle, lo sentimos como un triunfo, a diferencia por ejemplo de la sensación que nos quedó con la anterior HG. Una percepción que se ha conseguido traspasar a los indecisos e incluso a los beligerantes con el 29-M, transformándose así en un hecho nuevo de la realidad.
 
DOS BLOQUES SOCIALES
“Una de las dos Españas ha de helarte el corazón” decía el poeta de Soria. Hoy, en pleno siglo XXI la lucha de clases no es una reliquia teórica, sino una realidad como la copa de un pino. A la “guerra económica” declarada abiertamente desde el 2007 por las élites financieras y los gobiernos de la UE, han respondido las clases trabajadoras y populares con movilizaciones sociales que van adquiriendo nuevas formas y ganando espacios.
En España lo que estamos viviendo es la configuración de dos bloques cada vez más antagónicos. (Nos gustaría que los de “abajo” fuéramos el 99 por ciento pero la realidad es otra). El PP hegemoniza la mayoría de las instituciones, a las fuerzas más reaccionarias, la Iglesia, los medios de comunicación, los sectores financieros y las oligarquías empresariales, pero también –y por desgracia- amplios contingentes de las clases medias y de las clases sociales más humildes que giraron a la derecha por culpa de los 8 años de gobiernos de Zapatero. Al PP no le hace falta ni siquiera la colaboración con el PSOE, le basta con su complacencia o la crítica “responsable”.
Al otro lado se ha ido conformando otro bloque social que se va agrupando con el descontento y la indignación. Los primeros pasos se dieron con la HG del 29-S, después  otro de gigante con el nacimiento del movimiento 15-M y finalmente, la HG del 29-M ha venido a significar un punto de inflexión. En 18 meses, la presión social  obligó a los sindicatos mayoritarios a convocar la HG, y, el notable seguimiento de ésta se ha debido a ese año y medio de acumulación de fuerzas. La determinación del 15-M y la salida a las calles –durante meses- de cientos de miles de jóvenes, trabajadores-as de la educación, sanidad, astilleros, estudiantes valencianos, paradas-os, desahuciadas-os, pensionistas, etc, han sentado las bases del 29-M.
No deberían llevarse a engaño tanto el PSOE (en lo electoral) como UGT y CCOO (en lo sindical o social) y mucho menos otras siglas políticas o sindicales. No hay cheque en blanco para ellos; la gente común usa (en el buen sentido del término) estas organizaciones como un medio más para frenar al PP, a la derecha reaccionaria o al insultante poder de los Mercados Financieros. No se ha recuperado la confianza en las organizaciones que tradicionalmente han preferido la estrategia del pacto social a la de la resistencia.
 
QUEDA MUCHO POR HACER
La diferencia de la situación entre el 29-S de 2010 y el 29-M de 2012, es que hace año y medio, tanto CCOO como la UGT tenían ellas solas la sartén por el mango. Ahora no tanto. Tuvieron que convocar la HG sumándose ellas mismas a las convocatorias que los sindicatos nacionalistas ELA-STV, LAB o la CIGA, hicieron en Euskadi y Galicia. Con habilidad tuvieron que convocar al resto de los sindicatos de empresas grandes y a la CGT o CNT. Por suerte, existe el 15-M y el tejido social se ha fortalecido en toda España (destacando la presencia de jóvenes). Por lo tanto, todo no depende de las direcciones sindicales mayoritarias.
Pero tampoco podemos engañarnos. La correlación de fuerzas todavía no está en nuestras manos. La iniciativa es de ellos; de los Mercados, de las instituciones como la UE o el enorme poder político o institucional que concentra el PP. Queda mucho por hacer y vamos a volver a vivir tiempos muy difíciles. Una prueba de ello es el anteproyecto de los PGE que anuncian unos recortes de 27.300 millones de euros. Una cantidad que llevará sin duda a planes de ajuste, subidas de impuestos a las clases sociales más débiles, recortes en sanidad o educación, etc. Además, el Gobierno ha decretado una amnistía fiscal para las empresas defraudadoras y para las élites económicas por las que trata de recaudar otros 25.000 millones de euros.
Los parecidos con Grecia, que algunos dirigentes de la derecha y de la CEOE han esgrimido el 29-M, no solo vienen por el lado de las luchas sociales, sino por el descarrilamiento de la economía española. No son los piquetes de huelga los que piden el “rescate” del Reino de España o el “saneamiento” del sector financiero, sino los dirigentes de la UE. A Grecia se llega por el camino de un conflicto social agudo pero gracias a que las tuneladoras que abren el camino están conducidas por los mismos saqueadores que nos abocaron a esta crisis y ahora pretenden obtener suculentos beneficios de ella.
La perspectiva a medio plazo es la continuación del conflicto social. Los de “arriba” empujados por la dinámica y las fuerzas internas de los Mercados desconocen cualquier opción que no sea la ortodoxia neoconservadora que conduce a brutales recortes sociales, eliminando derechos y maximizando el poder del Capital sobre las rentas del trabajo.  Esa es la contradicción a la que se enfrentan los dirigentes de los grandes sindicatos: su política de concertación y paz social cada día tiene menos margen. O se transforman en los nuevos neoliberales (como le pasó al PSOE estos años) o tratan de salvar los muebles con una estrategia de concertación social cada día más complicada.
A corto plazo dos fechas a marcar en el calendario. El Primero de Mayo que podría concentrar muchísimas más personas que en otras ocasiones y, sobre todo, el aniversario del 15-M, desde donde se trabaja ya para hacer de este primer cumpleaños, un muestrario de movilizaciones sociales importantes. Por lo que ya sabemos, una gran movilización internacional (al estilo del 15-O) con marchas globales en numerosas ciudades del mundo (el 12 de mayo); además de jornadas y encuentros desde todos los ámbitos culturales, sociales y geográficos las semanas anteriores.
 
Desde España Jesús Jaén,  especial para Herramienta.