Marxismo Abierto Volumen II. Prólogo de los compiladores

¿Qué se entiende por marxismo abierto? ¿Será otro enfoque más que trata de "poner" sobre nuevas bases científicas el discurso teórico de Marx en un afán objetivista y antidialéctico, como el marxismo estructuralista o el marxismo analítico, para nombrar algunos que, de manera fatal, terminan por deformarlo? ¿Representa una salida a ese círculo vicioso? Y si fuera así, ¿en qué términos? ¿Tiene algo que decir en cuanto a la organización de la esperanza en un mundo aparentemente cada vez más cerrado y represivo hacia cualquier forma de pensar la posibilidad de cambiarlo? ¿Cuál es su importancia en el contexto actual de las luchas en América Latina contra las formas contemporáneas de dominio y explotación del capital, si es que la tiene?

La publicación de este libro no tendría mayor importancia si los artículos que lo integran fueran una suerte de otra versión académica del marxismo, una especie de nueva corriente que quisiese ocupar un lugar dentro del canon dominante de la ciencia o de la filosofía. Por el contrario, son ensayos que surgen de la crítica de esa manera de interpretar a Marx. Por eso no se pueden clasificar como parte de una "escuela" científica o filosófica en los términos académicos tradicionales. Tienen en común la crítica al proceso de reificación que se encuentra en el centro de la elaboración teórica del marxismo ortodoxo y de los marxismos de corte cientificista. Comparten la idea de que el pensamiento de Marx es científico en un sentido nuevo, es decir, crítico de la ciencia positiva: en el centro no está la sociedad entendida como un objeto que la ciencia interpreta de manera neutra e imparcial (objetivamente), sino la lucha de clases. Vale decir, entonces, que las categorías de la sociedad capitalista no pueden ser interpretadas como crítica si son vistas a través de una lente que las reduce a categorías meramente objetivas, es decir, como resultado de un proceso social independiente del conflicto y de la lucha. Los ensayos presentados a continuación comparten la tesis radical de que no existe objetividad independientemente de la lucha de clases en la sociedad capitalista; son, por lo tanto, elaboraciones, en su mayor parte teóricas, de distintos aspectos de la realidad capitalista desde esa clave. Por esta razón, pueden ser interpretados como parte de una lucha; son, de hecho, una lucha, no una interpretación "objetiva" de la realidad, separada, por lo mismo, de aquélla.

Entre 1992 y 1995 fueron publicados en el Reino Unido por Pluto Press tres volúmenes de Open Marxism, coordinados por Werner Bonefeld, Richard Gunn, John Holloway y Kosmas Psychopedis. En ellos aparecieron diecinueve ensayos sobre diferentes aspectos de reflexión teórica, entre los cuales se pueden destacar los relacionados con los temas de la dialéctica, la reconstrucción crítica de la ciencia en Marx, el análisis y la crítica de las formas reificadas de entender el marxismo, la economía y el Estado como clave para desplegar la radicalidad del pensamiento de Marx, así como temas atravesados por el debate que no podía faltar con las teorías posestructuralistas y posmodernas, entre otros.

Uno de los puntos más importantes de los ensayos de Open Marxism se desarrolla, sin duda, en torno al concepto del capital. Desde la perspectiva de una tradición objetivista, ya sea en la versión del economicismo o en una versión más sofisticada como el estructuralismo, el capital ha sido entendido "científicamente" como una cosa. Una de las consecuencias de esta reducción es la separación entre sujeto/objeto, entre economía y política o entre estructura y lucha. Dicha separación es la fuente de múltiples determinismos y mistificaciones, como la que se encuentra en la noción de "autonomía relativa del Estado". En los ensayos de Open Marxism, más específicamente en los de Holloway y Bonefeld, se despliega toda una argumentación teórica dirigida a poner en crisis ese tipo de conceptualización y a dar una salida radical al círculo vicioso contenido en aquella forma de pensar. El capital -argumentan Holloway y Bonefeld- no es una cosa, sino una relación social, y esa relación social es antagónica, es una lucha. De tal manera que el centro de la reflexión sobre el capital y la sociedad capitalista es, entonces, la lucha de clases. El capital no es una cosa, es lucha de clases. He aquí uno de los centros de reflexión teórica más agudos de Open Marxism. Es decir, que por fuera de ese antagonismo no existen zonas neutrales u objetividades independientes. Lo que se pretende como objetiva y relativamente independiente no es más que mediación entendida como forma de existencia en lucha o de lucha mediada. El capital, aquí, ya no es entendido como economía, en oposición al concepto de Estado. Economía y Estado son formas de la relación social capitalista, formas ligadas al proceso de fetichización del capital, las cuales, al mismo tiempo, no se pueden entender sino por ser constituidas por el antagonismo. En ese sentido, es necesario señalar que el concepto de forma Estado elaborado en algunos de los ensayos de Open Marxism es parte fundamental de este proceso teórico. Otro ámbito de dicha crítica lo podemos encontrar en las elaboraciones realizadas por Gunn, Backhaus, Psychopedis y otros sobre temas más generales y abstractos como son la relación sujeto-objeto, entre teoría y metateoría o la reconstrucción de la dialéctica,.

Los ensayos de Open Marxism no sólo se nutren de la crítica al marxismo objetivista, que tiene su expresión más elegante y conspicua en el marxismo estructuralista, sino que retoman la tradición del marxismo autonomista italiano (operaísmo) en el punto donde ésta se desliza y se resuelve en una posición objetivizante. El autonomismo italiano parte del principio de que hay que invertir el punto de partida para analizar el capital. En el análisis no se debe partir del capital sino del trabajo, porque este último es la verdadera fuente de dinamismo del capital. El capital no se mueve por su propia cuenta, se modifica por el antagonismo del trabajo. El concepto de composición de clase da forma teórica a ese principio. Sin embargo, dicho autonomismo termina por congelar teóricamente ese movimiento porque, a pesar de la inversión teórica, no abre el concepto del capital: la relación capital-trabajo se entiende como una relación externa y no interna. El sujeto pierde su potencial transformador en la medida de que él mismo no desborda la forma capital.

Ese desbordamiento es el sitio privilegiado del análisis de Open Marxism. Porque, desde esta perspectiva, lo más importante no es el análisis de cómo el capital se apropia de la iniciativa del trabajo, sino cómo el trabajo, el sujeto, tiene la potencialidad de cambiar el mundo, o mejor, de negar la forma capitalista de existencia. Los ensayos de Open Marxism son un esfuerzo de conceptualización de ese movimiento negativo del trabajo en el capital, movimiento que es entendido como impulso a la emancipación, y militan en ese sentido. Lejos de suspender el análisis de la negatividad del trabajo en el movimiento del capital, en ellos la negatividad es siempre la potencialidad de transformación radical de la forma social dominante. De tal manera, que su objetivo no es la teorización de un mundo que se cierra conceptualmente como resultado del énfasis en la dominación, sino el de la iluminación de las potencialidades y el movimiento de abrir el mundo a partir de la centralidad de la categoría de lucha, como antes hemos consignado.

En la misma dirección, habría que subrayar que la categoría lucha es entendida como el movimiento de emancipación del trabajo en-y-en-contra del capital. Dicho movimiento, se plantea de manera implícita y a veces abierta, no se resuelve en las síntesis clásicas contenidas en la forma partido o en la forma Estado, las cuales son consideradas como parte de un proceso reificante. Por el contrario, es una concepción de la lucha que despliega una crítica radical a la fetichización de la política comprendida en la tradicional separación entre dirigentes y dirigidos, organización y masas, sustentada en gran medida en la tesis sobre conciencia verdadera (de clase) y falsa conciencia (conciencia empírica). Es una crítica a las formas prácticas y teóricas que suponen, consciente o inconscientemente, la suspensión del movimiento emancipatorio en las figuras del Estado o del partido. Pero la crítica también se extiende a toda forma de organización cuando ésta supone un congelamiento del movimiento emancipatorio.

En esa dirección, los ensayos de Open Marxism proporcionan un concepto de lucha más profundo y radical. La lucha es entendida como movimiento contradictorio: un movimiento contra el capital que permanentemente lucha por definirnos y determinarnos, y un movimiento contra nosotros mismos para despojarnos de las formas dominantes. En otras palabras, el concepto de lucha no es mecánico y lineal sino dialéctico. La lucha es el sujeto: la capacidad colectiva de pensar contra la dominación y contra sí mismo. Lo cual entraña también la posibilidad de penetrar la naturaleza contradictoria de las relaciones entre movimiento y organización, sin lugar a dudas, uno de los problemas teóricos y prácticos más importantes de la lucha revolucionaria contemporánea.

En una situación caracterizada por la crisis de organización de las formas clásicas de la lucha de clases (partido, sindicato, guerrilla tradicional) y el esfuerzo de muchos movimientos por construir otras sin reproducir aquellas, las cuestiones antes señaladas hacen que los ensayos de Open Marxism tengan cada vez más una mayor importancia en la lucha anticapitalista en América Latina. Una de las cuestiones que nos parecen más significativas es que son parte de un proceso de actualización del marxismo, un proceso atravesado en América Latina por las experiencias de movimientos como el zapatismo, los piqueteros, los indígenas y campesinos en Ecuador y Bolivia, los Sin Tierra y muchos otros más. Un ejemplo claro de lo que se señala aquí es el libro Cambiar el mundo sin tomar el poder de John Holloway, en el cual el no zapatista al poder fue elaborado como teoría radical del anti-poder. Pero es apenas el comienzo y, sin duda, vendrán muchas reflexiones más, dentro de las cuales se puede considerar este libro que estamos presentando, aunque varios de los textos que se encuentran en él hayan nacido de otra situación y en otras circunstancias. Quizás se pueda decir de ellos que, como para algunos de los mejores escritos de Adorno y Benjamin, está sonando hoy su hora más actual.

En estos dos volúmenes de Marxismo abierto se presentan once ensayos. Seis de ellos fueron seleccionados de los tres volúmenes de Open Marxism. Los otros cinco son de reciente elaboración. Cuatro de ellos tienen la característica de haber surgido a partir de la reflexión sobre la circunstancia latinoamericana actual. Se quiso hacer una selección de textos representativa de la reflexión de Open Marxism combinada con elaboraciones nuevas que recogen aspectos fundamentales de esa reflexión y que se refieren a distintos temas de la lucha de clases en América Latina.

Una muy breve referencia a los textos puede ayudar a ilustrar el contenido de los dos volúmenes en que presentamos este libro. El artículo de Richard Gunn es una crítica a la sociologización del marxismo. Plantea que el marxismo no es una teoría social, sino una crítica a la teoría social y a la filosofía. De allí su título provocador: "En contra del materialismo histórico: el marxismo como un discurso de primer orden".

En el ensayo de Hans-Georg Backhaus se realiza una aguda crítica al modelo marxista de la economía política, modelo que reproduce una forma de ciencia de rasgos positivistas. Siguiendo la dialéctica adorniana sujeto-objeto argumenta que la economía social marxiana es teoría crítica.

En el artículo de Adrian Wilding se desarrolla una consistente crítica a las teorías de la "poshistoria", en particular al posestructuralismo y posmodernismo; se argumenta que en Marx existen remedios para los errores y lagunas de esa corriente de pensamiento.

Los textos de John Holloway son una propuesta para pensar el capital como relación social antagónica donde el fetichismo y la lucha contra el fetichismo son componentes centrales. Los conceptos de crisis y forma social propuestos son un aporte fundamental para una teoría crítica del capital que enfatiza las posibilidades de emancipación del trabajo.

Werner Bonefeld, por su parte, desarrolla una aguda crítica a las concepciones fetichizantes del capital que lo consideran el sujeto por definición, en el sentido de que el trabajo sólo puede expresarse en los términos fijados por aquel (el capital). También realiza un examen del debate contemporáneo sobre el Estado demostrando cómo en el concepto de "autonomía relativa del Estado" subyace una forma reificada de pensar lo político.

Los artículos restantes son muy importantes para la presente edición porque tienen un referente latinoamericano. Con un sesgo hacia América Latina, Alberto Bonnet desarrolla una reflexión general desde la perspectiva del Marxismo abierto sobre las políticas neoliberales. Los temas que destaca se refieren a la reducción o no de la capacidad del Estado capitalista de intervención, así como a la pregunta sobre si las políticas neoliberales representan los intereses del capital financiero o del capital en su conjunto.

Por su lado, Ana Dinerstein elabora un análisis de las transformaciones en la subjetividad de la insubordinación teniendo como caso específico el estallido social en la Argentina en diciembre del 2001. La autora analiza por qué una parte fundamental de la emergencia de nuevas formas de subjetividad crítica se encuentra en el debate acerca de "Estado sí-Estado no".

En el artículo de Néstor López y Luis Menéndez, los autores auscultan sobre el significado del ¡Que se vayan todos! al que consideran un grito insumiso nacido de la gente común y no una consigna acotada por la lógica instrumental, por eso el eco de lo que naciera en la Argentina al calor del levantamiento popular del 19 y 20 de diciembre del 2001, hoy en abril del 2005 resuena más allá de los Andes, en los tan lejanos y tan cercanos hombres y mujeres de la República del Ecuador.

Por último, el texto de Sergio Tischler es un esfuerzo de elaboración del concepto de crisis y de tiempo a partir de la idea benjaminiana de constelación, y un intento de relectura a partir de esa elaboración de la historia reciente de la lucha de clases en Guatemala. Al someter a crítica la noción de tiempo lineal se exhibe el congelamiento y represión de las constelaciones revolucionarias que se esconde, entre otras cosas, en la narrativa de democracia representativa.

Para terminar, queremos consignar que este libro es parte de un esfuerzo iniciado en 1999 en el seminario "Subjetividad y teoría crítica" del posgrado de sociología del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, coordinado por John Holloway y Sergio Tischler y la posterior incorporación de Fernando Matamoros Ponce. En dicho seminario los temas de Marxismo abierto siempre han estado presentes y han sido puntos de referencia de las discusiones. Tanto es así, que la mayor parte de los textos más recientes pueden considerarse elaboraciones vinculadas al seminario. De tal manera, este libro puede ser considerado como parte de ese esfuerzo colectivo que estamos muy satisfechos de ofrecer a nuestros lectores.

Werner Bonefeld, Alberto Bonnet, John Holloway y Sergio Tischler

Puebla (México) y Buenos Aires, abril de 2005

Reconocimientos

Agradecemos al Posgrado de Sociología del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla el apoyo financiero para la publicación de este libro como parte del seminario del mismo Posgrado Subjetividad y Teoría Crítica. Del mismo modo, agradecemos a Néstor López y al colectivo de Ediciones Herramienta por su empeño en la edición.


Presentación de la obra aparecida con la edición del primer volumen (2005). Sólo se han introducido leves modificaciones de forma.