«Ernst Bloch: Tendencias y latencias de un pensamiento», de Miguel Vedda (compilador)

Buenos Aires, Herramienta, 2007, 188 páginas.

En el año en que se conmemora el trigésimo aniversario de la muerte de Ernst Bloch, la Editorial Herramienta ha publicado este volumen colectivo de ensayos que abordan diversos aspectos de su vida y de su obra. Esta compilación viene a sumarse a los sostenidos esfuerzos -tanto conjuntos como individuales- de Herramienta y Miguel Vedda por promover y renovar el debate sobre diferentes temas y autores de la tradición marxista, por medio de la producción, traducción, edición y difusión de numerosos textos. En este caso, la publicación de este volumen tiene la virtud de reparar, al menos en parte, la escasez de trabajos en castellano sobre uno de los teóricos más significativos del marxismo occidental. Si bien la atención sobre la figura de Bloch se ha ido incrementando en los últimos años, entre otras cosas, gracias a las publicaciones relativamente recientes de algunos de sus textos más importantes -El principio esperanza (Trotta 2007-2004), Thomas Münzer, teólogo de la revolución (Visor, 2002), Huellas (Tecnos, 2005)- pero también a partir de coloquios y seminarios universitarios, los proyectos editoriales no parecen haber acompañado este proceso mediante textos específicos sobre el filósofo marxista.

En este sentido, no podemos menos que celebrar la publicación de este volumen que amplía significativamente -desde un punto de vista cualitativo no menos que desde uno cuantitativo- la bibliografía existente en español sobre la obra de Bloch (en este sentido, la aparición de este volumen es perfectamente comparable con lo que fue en 1993 la aparición del número doble -146 y 147- de la revista Antrophos). Esta nueva compilación sobre Bloch reúne 11 trabajos críticos que permiten situar el pensamiento de Bloch dentro del contexto de los debates actuales, ya sea en el ámbito de la política, la estética, la teoría literaria o las discusiones filosóficas en torno a los diversos modos de concebir la temporalidad.

En "Utopía y romanticismo prerrevolucionario en Ernst Bloch", Michael Löwy analiza la figura de Bloch como la de un romántico revolucionario para el que "la meta no es un retorno a lo anterior, sino un rodeo por el pasado comunitario hacia el porvenir utópico". Por ello, se ocupa de desentrañar la relación entre la utopía revolucionaria y la temporalidad ateo-mesiánica y de desbrozar la dialéctica romántica entre pasado y futuro que pone en juego "el descubrimiento del porvenir en las aspiraciones del pasado". Así, la recuperación del pasado funciona en Bloch como un motor de la praxis revolucionaria, orientada hacia la realización de la utopía, en una conjunción entre la corriente fría y la corriente cálida del marxismo, entre el rigor del detective y el entusiasmo del soñador. En oposición a la lectura de Hans Jonas, que reprocha a Bloch el hecho de carecer de toda sensibilidad respecto del romanticismo de la naturaleza, Löwy suscribe a la caracterización de Bloch -hecha por Habermas- como un "Schelling marxista" y muestra cómo la utopía blochiana es antropocéntrica e inseparable de una relación cooperativa entre hombre y naturaleza. En parte en una dirección coincidente, "Andar erguido y la coproductividad de la naturaleza", de Oskar Negt, señala y bosqueja con gran penetración cuatro puntos de gran actualidad del pensamiento blochiano: "el andar erguido (la dignidad), la memoria colectiva, la coproductividad de la naturaleza y la responsabilidad del intelectual" así como la categoría procesual de patria [Heimat] en Bloch. Con ello consigue presentar una imagen precisa del trabajo de Bloch con vistas a eliminar las circunstancias degradantes que humillan al hombre, establecer una nueva relación entre pasado y futuro a partir de una "memoria colectiva de los anhelos anticipatorios incumplidos de los hombres", fomentar una relación con la naturaleza a partir de nuevas alianzas y del abandono del "punto de vista del domador", y postular una esperanza que no pueda ser aniquilada.

En "Sobre Herencia de esta época, de Ernst Bloch", Carlos Eduardo Jordão Machado estudia las complejas relaciones temporales postuladas por Bloch en esa obra, con el fin de encontrar una dialéctica utilizable de la burguesía decadente. Para ello, Machado se detiene en los fenómenos contemporáneos del divertimento, la embriaguez, el Kitsch, que son utilizados para explicar la compleja -construida- relación contemporáneo-no contemporáneo y la postulación blochiana de una temporalidad multiestratificada, un multiversum. A partir de estos presupuestos, Machado profundiza en los distingos entre la contradicción contemporánea y la no contemporánea (que a su vez puede ser reaccionaria o revolucionaria, falsa o verdadera) y en el intento blochiano de disputar al fascismo y la reacción el elemento "irracional" -i.e. los elementos no resueltos del pasado- y rescatar el futuro impedido a partir de la contradicción no contemporánea verdadera. También el texto de Hans Heinz Holz, "Ernst Bloch: Entremundo y umbral de época", se ocupa de abordar un aspecto fundamental de la concepción del tiempo y la filosofía de la historia del teórico marxista: las transiciones epocales que son abordadas por Bloch mediante los conceptos de "Entremundos" y "Umbral de Época". A la vez, analiza la figura de Bloch como un filósofo de una época de transición, que vivió en un umbral de época, un filósofo entre dos mundos, uno decadente y otro emergente. En este sentido, el intento de Bloch de rescatar la herencia así como de subrayar la función utópica se presenta como un modo vital de articular pasado, presente y futuro por medio de las intervenciones de los sujetos. Asimismo, destaca la pertenencia del pensamiento de Bloch a la historia del marxismo, en contra de los que lo interpretan como un pensador idealista.

Los textos de Miguel Vedda y Karol Sauerland se ocupan de la obra temprana de Bloch y Lukács y de sus relaciones con las decisiones políticas de ambos filósofos marxistas durante su juventud: Vedda enfoca -en "Tragedia, actualidad, utopía. A propósito de las controversias entre el joven Lukács y el joven Bloch"- los vaivenes de la relación entre Bloch y Lukács en función de sus discrepancias y coincidencias políticas y estéticas: estas abarcan cuestiones como los deberes del intelectual en la lucha política, sus diferentes concepciones del drama y de la vida cotidiana, sus actitudes respecto de la tradición y las vanguardias, sus diferentes perspectivas teórico-artísticas -que ponen en el centro al sujeto (Bloch) o la obra (Lukács)-, sus actitudes frente al legado hegeliano, los intentos de ambos por comprender la dinámica histórica y el momento presente a partir de 1) la recuperación del pasado como medio de superación de la vida alienada y la inmediatez de la empiria y 2) como una actualidad preñada de futuro. Sauerland, en cambio, en su texto "Dostoievski: los campesinos y el bolchevismo. Las relaciones con Rusia del joven Lukács y el joven Bloch", se ocupa de desentrañar las disímiles evoluciones del vínculo de ambos con la Rusia soviética y el bolchevismo a partir de sus éticas místicas (en las que tienen un peso fundamental las concepciones de mesianismo, redención, pecado y sacrificio). Para ello, se detiene en los cambios sufridos por el pensamiento de ambos autores en torno a la relación entre violencia y revolución (en la que cobra especial relevancia la figura del terrorista), así como en diversas contingencias biográficas relacionadas con dicho pensamiento (p. ej., la relación de Lukács con el Ejercito Rojo o las actividades de Bloch como Director del Instituto de Filosofía de la Universidad de Leipzig). Werner Jung también realiza un estudio comparativo entre Bloch y Lukács. En "Procesos y tendencias. Hartmann-Lukács-Bloch. Caminos de la ontología", estudia las diversas ontologías de los pensadores maduros, la común influencia de Hartmann en ambos, las diferentes concepciones de ambos de las relaciones entre la realidad y la probabilidad. A partir de esto, postula la complementariedad y necesidad mutua de ambas ontologías, basadas en el trabajo como fundamento del ser social (Lukács) y en el factor subjetivo (Bloch).

Arno Münster, en "Günther Anders y Ernst Bloch: ¿del malentendido a la polémica?", indaga la oposición de perspectivas entre el pesimismo del autor de La obsolescencia del hombre -que teoriza desde la preocupación por la carrera armamentística a la bomba atómica y la idea de que "Hiroshima está en todos lados"- y el optimismo -no tan unilateral como lo veía Anders- del autor de El principio esperanza, que postulaba una nueva alianza entre la naturaleza, la técnica y el hombre en el "marco de una visión global mesiánico-utópica y escatológica". A partir de este marcado contraste, surge la controversia -que por momentos fue un diálogo de sordos- entre la utopía concreta de Bloch y la antiutopía del apocalipsis nuclear, que -tal como demuestra Münster- se debió en buena medida a una incomprensión por parte de Anders de las categorías blochianas.

En "Para una lectura estética del Thomas Münzer de Ernst Bloch", Antonino Infranca propone leer el texto de Bloch como una "obra de poesía y no de historia", basándose en la célebre distinción aristotélica entre el poeta y el historiador. El investigador italiano subraya la lectura estético-política de esta obra de juventud, a partir de la contingencia histórica del fracaso de las revoluciones europeas -exceptuando la rusa- y de una voluntad en Bloch de confiar a los mitos y los símbolos la tarea de mantener viva la esperanza revolucionaria, y de presentar lo "ya acontecido" -a partir de una lectura detectivesca- como "aquello que debe acontecer". En "Hacia un realismo abierto", también Martín Salinas se detiene en la importancia de la categoría de sujeto en la filosofía de Bloch (y, en particular, en su consideración de las objetivaciones artísticas). En sintonía con el estudio de Machado, indaga la categoría de asincronía, desarrollada en Herencia de esta época, y la utiliza para fundamentar una concepción de realismo abierto a partir de las posibilidades de reapropiación y recolocación en nuevos contextos de la herencia literaria y las asincronías políticas, de modo tal que contribuyan a la construcción del nuevo mundo. Por último -pero no menos importante-, Silvia Nora Labado se ocupa de otro aspecto biográfico(-literario) también ligado íntimamente con la relación pasado-presente. En "El Recordatorio de Else Bloch-von Strizki" rastrea y analiza, en el diario de Bloch de los años 1921 y 1922, la figura de su primera mujer (fallecida en 1921) y muestra cómo la compañera muerta revive en la escritura y la persona del propio Bloch.

La publicación de estos once artículos en un volumen colectivo representa -como hemos intentado sugerir- un paso enorme en el breve camino de la crítica de Bloch disponible en castellano.

Román Setton

Facultad de Filosofía y Letras (UBA)