Primer Congreso Virtual de Psicoanálisis.

 

Primer Congreso Virtual de Psicoanálisis
Se inaugura un nuevo espacio instituyente en el campo del psicoanálisis
El desafío es mantenerlo como una asamblea horizontal y democrática para el diálogo y el debate
 

Para comenzar, quisiera relatar cómo se inició este proyecto que llamamos Primer Congreso Virtual de Psicoanálisis. A principios del año pasado estaba en Montevideo, en ocasión de la presentación de un libro que había publicado. Conversando con una psicoanalista uruguaya me dice: “¿Por qué no hacen un congreso de psicoanálisis por Internet? Ustedes tienen una página importante, por lo tanto no les va a resultar difícil realizarlo”.

La idea me empieza a gustar. La planteo en el Consejo de Redacción de la revista y decidimos hacerlo dentro de nuestro sitio en Internet. Como el proyecto era fundar un espacio pluralista en Internet, acorde con la propuesta de nuestra revista, invitamos a otra institución a que compartiera esta perspectiva ideológica desde una posición diferente en relación con el psicoanálisis. Es decir, los psicoanálisis debían estar presentes desde la convocatoria respetando la particularidad de nuestros propios lugares de referencia. En marzo de 2000 comenzó la inscripción al Congreso convocado por Topía revista y la Fundación Proyecto al Sur. Éste se realizó entre el 1° y el 20 de octubre. Durante los 20 días que duró se debatieron diversos temas teóricos, problemáticas clínicas y perspectivas políticas. En esos debates nosotros, como integrantes de la revista, nos implicamos con nuestras propias ideas. Es que, el pluralismo que pretendemos no es el de uniformar un consenso. Por el contrario, es consensuar que cada uno pueda expresar sus propias ideas.

En este sentido, creo necesario subrayar que lo inédito de este Congreso no fue solamente haber sido el primer Congreso Virtual de Psicoanálisis que se realizó en el mundo, sino el haber logrado que convivan diferentes perspectivas teóricas, clínicas, políticas e ideológicas para dialogar y debatir francamente. Esto nos ha llevado a inaugurar un nuevo espacio en el campo del psicoanálisis con analistas, terapeutas de otras perspectivas clínicas y estudiantes de diferentes regiones del planeta para intercambiar diversas experiencias y problemas comunes.
En ese debate muchos de nosotros descubrimos que hacíamos –y comenzamos a reivindicar– un psicoanálisis vulgar, un psicoanálisis del barro. Un psicoanálisis que no está identificado solamente con el dispositivo diván-sillón, sino que se plantea el desafío de crear nuevos dispositivos psicoanalíticos para la mayoría de la población. Es decir, el vulgo. Esto lleva a que el terapeuta se implique con el barro de una subjetividad atravesada por el estar-mal de la cultura actual. Es desde ese barro que el analista va a modelar, como un artesano, el dispositivo adecuado a las posibilidades y necesidades del paciente.
En ese debate muchos de nosotros descubrimos que la rigurosidad teórica que nos plantea el predominio de una subjetividad atravesada por los efectos de la pulsión de muerte no debe confundirse con una retórica de frases hechas. La profundidad del pensamiento de Freud, Lacan o Melanie Klein –para citar algunos autores– no puede ser banalizada en fórmulas repetitivas. En definitiva, todos ellos se comprometieron con los desafíos que les planteaba su época. Nos toca a nosotros comprometernos con los desafíos que nos plantea la nuestra. El dogmatismo y la sacralización de conceptos sólo sirven como negación de un psicoanálisis que cuestione el neopositivismo que pretende reducir las afecciones psíquicas a problemas neuronales o químicos y la ilusión de terapias sintomáticas rápidas y efectivas. Pero también, de un psicoanálisis que se cuestione los paradigmas teóricos y clínicos con los que se creó hace ya cien años.
En ese debate muchos de nosotros descubrimos que fue posible encontrarnos con perspectivas teóricas, clínicas, políticas e ideológicas de diferentes regiones como Colombia, Comodoro Rivadavia, los EE.UU., España, Francia, México, Córdoba, Neuquén, Italia, Bolivia, el Uruguay, para citar algunas de ellas. Los psicoanálisis se pudieron reunir en ese espacio instituyente que denominamos Primer Congreso Virtual de Psicoanálisis. Todo un logro. Es evidente que, como en toda actividad, hubo errores, dificultades, tensiones y distintas formas de participación que fuimos evaluando. En un artículo decía que: “Internet no es un medio más, sino un nuevo espacio que permite interacciones y encuentros que quiebran las distancias exteriores y las fronteras regionales. Estas posibilidades de una comunicación multidireccional y simétrica van a modificar las relaciones de jerarquías e institucionales que se dan en otros encuentros. Destacar la democratización de esta actividad no implica caer en un optimismo que desconozca los nuevos problemas que plantea. Por ello para encontrar algunas respuestas es necesario apropiarnos de este espacio que hemos inaugurado. Su horizontalidad puede permitir un debate inédito en aquellos interesados por las teorías y las prácticas del psicoanálisis”.
En esos 20 días de Congreso se lograron estos objetivos. Un grupo de participantes de los Foros de Discusión, que pertenecen a diferentes países y provincias de la Argentina, hicieron suyo este espacio. Por ello plantearon crear un Foro Permanente de discusión cuyo nombre es toda una propuesta: “La red de los sueños del sur del planeta”. Tres letras: Sur. Éstas no hablan de una identificación con una determinada región sino de una implicación ante la miseria social y sus consecuencias psíquicas que abarcan el conjunto del planeta. El Sur también está en el Norte. Desde el sitio Topía en Internet nos comprometemos a garantizar el funcionamiento de este espacio instituyente. Nos comprometemos a garantizar que este espacio no se transforme en un instituido de algún grupo o sector. Sus temas y propuestas serán la base para organizar el Segundo Congreso Virtual de Psicoanálisis. La inscripción a este Foro ya está en funcionamiento y su coordinación está a cargo de César Hazaki (Psicoterapeuta, editor de Topía revista, Buenos Aires, Argentina), Eduardo Botero (Psicoanalista, Colombia) y Miguel Ángel de Boer (Psiquiatra, Comodoro Rivadavia, Argentina).
Esta es una perspectiva inédita y necesaria para el campo de los psicoanálisis. Un espacio horizontal, multidireccional y democrático. Un espacio abierto al diálogo y el debate. Un espacio de un psicoanálisis donde el plural muestra las diferencias y éstas no son obstáculos para implicarnos como psicoanalistas y ciudadanos del planeta en las particularidades del malestar de la actualidad de nuestra cultura. Ahora, mantenerlo y afianzarlo es tarea de todos nosotros.
Para inscribirse y participar en el Foro “La red de los sueños del sur del planeta” www.topia.com.ar
La página del Congreso está abierta al público con todos los trabajos y comentarios www.topia.com.ar/congreso
 
El texto que publicamos a continuación fue presentado en ocasión del mencionado Congreso Virtual de Psicoanálisis.